El 20 de abril de 2008 la fórmula de “Alianza Patriótica para el Cambio” encabezada por Fernando Lugo y secundada por Federico Franco, gana las elecciones presidenciales en Paraguay terminando con más de 60 años de hegemonía política del conservador“Partido Colorado”, en el poder desde 1947.Con una participación del 66% de los 2.8 millones de ciudadanos habilitados para los comicios, la Alianza obtuvo el 40.8% de los sufragios (705.000 votos), derrotando por diez puntos porcentuales a la candidata oficialista Blanca Ovelar (30,7% y 530.000 votos) y por diecinueve al General nacionalista Lina Oviedo (21,9% y 380.000 votos), líder del partido “Unión Nacional de Ciudadanos Éticos”.
Los mexicanos le han dado un voto de confianza al antiguo partido que lo gobernó las últimas décadas del siglo XX.
La elección del pasado fin de semana concluye un ciclo de dos periodos a cargo del Partido de Acción Nacional y abre la puerta a Enrique Peña Nieto del PRI como próximo Presidente de México. Fue una elección con una altísima participación de más del 63% de los votantes. Sin embargo, este regreso del PRI no necesariamente significa restauración, es en todo caso la llegada de una nueva cohorte, sustentada en algunos de los principios pero sobre todo en la “marca” del viejo partido.
Está promediando el segundo mandato gubernamental del Frente Amplio en Uruguay. Del mismo modo que en el período anterior, el gobierno de José Mujica cuenta con mayoría parlamentaria en las dos Cámaras legislativas. Por tanto, ya van más de siete años de gobierno frenteamplista con mayoría parlamentaria.
El próximo 1 de julio se celebrarán en México las elecciones presidenciales y la pregunta que muchos se hacen es por qué el Partido Revolucionario Institucional (PRI), el legendario partido que gobernó desde 1929 y fue derrotado en 2000, puede ganar nuevamente.
“Por sus obras los conoceréis”; reza la conocida frase bíblica. Sin embargo, cabe preguntarse cuáles son específicamente esas “obras” en el caso de un gobierno, sobre todo si éste recién ha sobrepasado la mitad de su mandato (de un total de 4 años), se encuentra profundamente inserto en la economía global, y severamente constreñido en su capacidad de actuar por la propia inercia de las circunstancias heredadas de la Concertación por la Democracia (“Concertación”), coalición de centro izquierda que gobernó el país por casi veinte años y que fuera derrotada por el centro derecha, encarnada por la Alianza por Chile (“Alianza”) y encabezada por Sebastián Piñera en el 2010.
El pasado 1 de mayo, mientras la capital de Bolivia festejaba el día del trabajo, Evo Morales anunció la nacionalización de la filial local de Red Eléctrica Española. En los medios de comunicación de nuestro país la noticia corrió como la pólvora: tras los sucesos de YPF en Argentina, el anuncio de Evo Morales suponía, según los medios, un duro golpe a la inversión española en el continente y una clara muestra del escaso poder de presión del gobierno español.
Es posible que estas últimas semanas el nombre de YPF haya batido el record de búsquedas en San Google. En España apenas sabíamos que significaban estas siglas, y ahora todo el mundo, periodistas a la cabeza, se han hecho de la noche a la mañana expertos conocedores del entramado de la compañía, su proceso de privatización inicial, y su expropiación forzosa (en castizo lo llamaríamos robo, sin más) en un anochecer porteño. Se han escrito ríos de tinta, en éste y al otro lado del Atlántico, y nuestro gobierno y el de la señora de Néstor Kirchner, por boca de dos figuras de relieve de la política, como nuestro ministro canario y el joven viceministro argentino de economía, favorito de la monarca peronista, braman como toritos en el ruedo del conflicto.
El primer año de gobierno de Sebastián Piñera estuvo marcado por sucesos más propios del cine catástrofe que de un comienzo de mandato presidencial. La luna de miel de la que gozan todos los presidentes, fue realmente amarga para Piñera. Basta recordar que tomó juramento en medio de una réplica del segundo sismo más fuerte en la historia del país, acaecido días antes de su asunción.
En toda sociedad hay conflictos en los que permanentemente se enfrentan los estamentos que forman parte de ella: el gobierno, los partidos políticos, las instituciones, las empresas, los medios de comunicación, las comunidades, los grupos de poder.
Luego de la marcada indiferencia hacia la región que caracterizó a la política exterior del gobierno de George Bush, la llegada al poder del Presidente Barack Obama supuso un intento, al menos discursivo, por cambiar el equilibrio de la relación de los Estados Unidos con América Latina en una dirección “positiva y constructiva”.
Durante las últimas contribuciones realizadas en esta sección dedicada a América Latina, hemos insistido en las excelentes condiciones para el desarrollo de las economías de la región, en pleno crecimiento durante casi una década. La estabilidad de los presupuestos públicos y la reducción del peso de la deuda externa, sumados al excelente rendimiento del sector exportador, han conformado un panorama de crecimiento del PIB regional en contraste con los escenarios de recesión y crisis enraizados al otro lado del Atlántico.
Para muchos analistas, Latinoamérica apenas está sufriendo los impactos de la crisis mundial que ha puesto en jaque a EEUU y a Europa.
Durante este año se celebran tres elecciones presidenciales de enorme trascendencia en la región latinoamericana: República Dominicana en mayo, México en julio y Venezuela en octubre.
Revista Crónica de Economía y Sociedad. nº20
¿Hará Cumbre Cuba?
Reflexión sobre la VI Cumbre de las Américas que se desarrollará del 9 al 15 de Abril en Cartagena de Indias, Colombia.
Revista Crónica de Economía y Sociedad. nº19
Luces y sombras en el despertar económico de América Latina
Es una realidad que la región latinoamericana ha crecido esta década a un ritmo casi desenfrenado, al menos si la comparamos con Europa y Estados Unidos. Los precios de las materias primas en sus máximos históricos han dinamizado el sector exportador y llenado las arcas de los estados de divisas. A su vez, los mercados internos se han beneficiado de altas tasas de consumo, tanto por la actualización de los salarios como principalmente por unos bajos tipos de interés, tanto al consumo como al crédito hipotecario.
Revista Crónica de Economía y Sociedad. nº18
Nueva oportunidad. Ideas para la política española respecto a América Latina
En este año de 2012 en el que se conmemoran los dos siglos de la Constitución de Cádiz y se inicia una nueva etapa política en el Gobierno de España, conviene reordenar la acción exterior española hacia América Latina, incluida su política de cooperación al desarrollo.
Esbozo de las principales conclusiones derivadas de la primera intervención de Cristina Fernández de Kirchner, tras veinte días de descanso médico.
Centrado en las reestructuraciones de poder que se están produciendo en América del Sur, contrarrestando la preponderancia de la izquierda en la zona.
A diferencia de lo que sucede en la Unión Europea, en América Latina los acuerdos en materia de posiciones comunes ante terceros países empiezan a ser una pieza fundamental de una suerte de política exterior común.
Estas últimas semanas nos resulta imposible abstraernos de los paralelismos entre Europa y América Latina. Unos paralelismos temáticos pero cada vez más divergentes en sus consecuencias o resultados.
Los próximos días 28 y 29 de octubre se celebra en Asunción, Paraguay, la XXI Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno.
Elementos que han caracterizado al liderazgo en América Latina.